Restaurante Lar Gallego

Calle Gonzalo Bilbao 20 41003, Sevilla
Teléfono 955123784

La relación entre Sevilla y Galicia se ha tejido a lo largo de los siglos a través del comercio, la migración y la cultura. Desde la época imperial, los puertos gallegos abastecían a la capital hispalense, creando un vínculo marítimo y económico que el tiempo no ha hecho más que fortalecer. Ya en el siglo XX, la llegada de numerosos gallegos a Sevilla, especialmente dedicados al comercio y la hostelería, dio lugar a instituciones que mantenían vivo su legado, como el Lar Gallego de Sevilla. Fundado en 1956 por un grupo de gallegos residentes en la ciudad, el Lar Gallego nació con la intención de preservar la identidad y las costumbres de su tierra en el sur. Desde entonces, ha sido mucho más que un punto de encuentro para la comunidad gallega en Andalucía: ha abierto sus puertas a todo aquel que desee conocer y disfrutar del arte, la música, la danza y, por supuesto, la gastronomía gallega. Su labor ha trascendido lo meramente social, organizando eventos culturales y festividades que refuerzan los lazos entre Galicia y Andalucía, dos tierras unidas por su pasión por la tradición y la buena mesa. A lo largo de los años, el Lar Gallego ha crecido y diversificado su oferta. Cuenta con biblioteca, salón social y un restaurante que se ha convertido en referencia culinaria en Sevilla. Su cocina es un homenaje a los sabores atlánticos, con productos de primera calidad que transportan a los comensales a la esencia de Galicia. Además, el centro impulsa talleres, exposiciones y actividades que fomentan el diálogo entre ambas culturas, consolidándose como un pilar fundamental en la vida cultural sevillana y manteniendo viva la memoria de aquellos gallegos que, lejos de su hogar, encontraron en Sevilla un nuevo lugar al que llamar casa.

El Lar Gallego de Sevilla no es un restaurante al uso; es una casa de comidas en el sentido más noble de la expresión, un refugio donde Galicia y Andalucía dialogan a fuego lento entre potajes y viandas de abolengo. En un tiempo en el que las fronteras culinarias se difuminan y las modas dictan tendencias efímeras, este enclave resiste con la sobriedad de un pazo y la calidez de una taberna marinera. Aquí no se viene en busca de sofisticaciones, sino de autenticidad: platos sin artificios, camareros diligentes sin afectaciones y una carta que es testimonio de una cultura gastronómica profundamente enraizada. Dicen que el cambio climático está alterando la mentalidad atlántica de los gallegos, volviéndolos más mediterráneos, más expansivos, menos introspectivos. Si así fuera, Sevilla parece responder con el movimiento inverso, abrazando con fervor lo galaico en su manera de entender la comida y la tertulia. No es casualidad que el Lar Gallego haya sido durante décadas el punto de encuentro de quienes buscan la contundencia de un lacón con grelos, la precisión de unas zamburiñas en su punto exacto o la emoción intacta de un pulpo a feira bien aliñado. Al entrar nos encontramos un espacio con una decoración acogedora, con un diseño que combina elementos rústicos con detalles marineros, como redes de pesca, que evocan la conexión de Galicia con el mar. Las mesas de madera clara, acompañadas de sillas blancas con un diseño clásico, refuerzan la estética sencilla y elegante del lugar. El suelo de baldosas en tonos tierra aporta un toque rústico que armoniza con los muebles. En una de las paredes principales, un gran mural con imágenes emblemáticas de Galicia, como la Catedral de Santiago y paisajes costeros, rinde homenaje a la cultura y belleza de la región. Cuadros enmarcados con paisajes gallegos y elementos náuticos complementan la estética del establecimiento. Al frente del Restaurante Lar Gallego encontramos a Daniel y Noelia Jiménez, dos versados hosteleros con una amplia trayectoria en el sector que han logrado ofrecer una experiencia auténtica a sus clientes.

Aquí se come sin prisas y sin medias tintas: raciones generosas, sabores profundos y una cocina que rinde homenaje al producto sin enmascararlo. Para los amantes del mar, destacan clásicos como el pulpo a la gallega o a la brasa (21 €), las zamburiñas a la plancha (19,50 €) y la merluza de pincho, disponible a la plancha, en salsa verde o a la gallega (22 €). También se pueden disfrutar opciones más ligeras como los mejillones en salsa de ribeiro (13 €), navajas, gambas, ostras o berberechos al vapor (14 €), ideales para compartir. En el apartado de carnes, el chuletón de ternera gallega es uno de los platos estrella, disponible en raciones de 500 g (23 €) o 1 kg (42 €), junto con la presa ibérica con paté de pato y mermelada de tomate (19 €) y el tradicional lacón con grelos (15 €), un guiño a la cocina gallega más auténtica. Para quienes prefieren guisos y platos de cuchara, el restaurante ofrece recetas tradicionales como el caldo gallego (7,50 €), la fabada asturiana (12 €) o el potaje gallego (12 €), sin olvidar la carrillada en salsa (11 €), un clásico que nunca falla. Los revueltos también tienen un espacio en la carta, con opciones como el revuelto de grelos, lacón y chorizo (14 €) o el revuelto portugués con bacalao y patatas paja (13 €). Para compartir, no faltan las raciones de jamón ibérico (20 €), queso gallego de tetilla (11 €) o pimientos del Padrón (9 €), así como entrantes más elaborados como las croquetas de gambas al ajillo (10 €) o las anchoas del Cantábrico (12 €). Además, el Lar Gallego permite disfrutar de una experiencia gastronómica más personalizada con arroces por encargo, entre los que destacan el arroz con bogavante (20 € por persona, mínimo dos) o la paella de marisco (10 € por persona, mínimo cuatro).

Como podéis comprobar no hay concesiones a la cocina de laboratorio ni guiños a lo efímero: solo recetas que han sobrevivido al tiempo, servidas con la naturalidad de quien entiende que la verdadera grandeza de un plato reside en su honestidad. Todo ello acompañado de un ambiente acogedor y el inconfundible sabor de la tradición gallega en pleno corazón de Sevilla. Tal vez por eso, el Lar Gallego es más que un restaurante; es un símbolo de la Sevilla que se deja seducir por la esencia atlántica. Como escribió Cunqueiro, los vinos gallegos “tienen más ganas de hablar que nosotros” y, al disfrutarlos, rememoramos tiempos, lugares, amores y despedidas. Algo de eso ocurre también en este rincón de Gonzalo Bilbao, donde cada comida es, en el fondo, un pequeño viaje entre dos tierras que se reconocen en su amor compartido por la buena mesa. En su cocina se recrean con esmero los sabores de Galicia, seleccionando con rigor los mejores ingredientes y aplicando técnicas que han pasado de generación en generación. Aquí cada receta es un homenaje a la autenticidad, un equilibrio entre la sencillez y la excelencia que define la gastronomía gallega. Por eso, si os gustan los sabores gallegos, no podéis dejar de conocerlo.

Compártelo en tus redes sociales

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.